Fecha de Publicación: 20/05/2013
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Hoy se cumplen los primeros siete días de la nueva gestión que encabeza el doctor Jorge Olvera García en la UAEM. Veo en su equipo de funcionarios de primer nivel (Secretarios, Secretarias, Abogado General y Director de Comunicación) tres características neurálgicas: trayectoria dentro de la institución; conocimiento acumulado y, coautoría en logros que mantienen a la UAEM en los primeros lugares del tablero nacional. Dichas cualidades se notarán día a día.
Como cada cuatro años, aparte de tomar la estafeta para dar pronta respuesta a lo urgente, este punto y seguido del pasado 14 de mayo, permite hacer un alto para mirar lo logrado y para definir aquello que es indispensable atender, reorientar o innovar. En breve, la comunidad universitaria estará convocada a tomar parte en el Plan de Desarrollo 2013-2017. Las ideas, los proyectos, los requerimientos, los rezagos e iniciativas que libremente expresen los tres sectores (estudiantes, académicos/as y personal administrativo), aportarán la savia para el nuevo documento rector. Aquellos planteamientos recabados durante la campaña, serán otro insumo de primer orden. Esas expresiones, expuestas al calor de encuentros ocurridos en todo el territorio universitario, serán redimensionadas y colocadas en programas operativos para articularlas a las funciones sustantivas.
Tener la serenidad para reconocer lo que se ha hecho bien, es un asunto que siempre se agradece porque se evita el desperdicio y se abona a la grandeza de las instituciones. Identificar qué se puede mejorar, disminuye costos porque muchas ocasiones sólo es cuestión de evitar o de reducir ciertos pasos o procesos que, en nombre de lo “certificado”, parece intocable. Hallar áreas con potencial, exige un diagnóstico objetivo y, desde luego, ponderar cuánto tiempo se requerirá para ver los primeros frutos. Algunos proyectos estratégicos, a pesar de su viabilidad tardan en florecer y desbordan la vida de una gestión. Pero cuando estos proyectos se llevan a cabo, allí queda la autoría de quien tuvo la visión para comenzar, sabedor de que no vería los primeros resultados. He aquí parte del espíritu universitario.
¿Lo fundamental? Las personas: la preparación integral de nuestros estudiantes; la formación, actualización y producción académica de los/as profesores/as-investigadores/as; las condiciones del personal administrativo y el reconocimiento que se les dé; la calidad, capacidad, eficiencia y sencillez de nuestros funcionarios; la esperanza y plenitud de las madres y padres de familia, cuando sus hijas e hijos ingresan o egresan de nuestras aulas. Por ello, impulsando un Humanismo que transforma, el Rector Jorge Olvera marcará otra etapa en la vida universitaria.


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