Fecha de Publicación: 19/09/2016
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
A las universidades de sostenimiento público, los jóvenes ingresan por mérito académico, a través de exámenes de admisión. Esta condición hace que el concurso se abra a todos los aspirantes. Así, quienes tienen los conocimientos y habilidades para ingresar a cada programa educativo, si alcanzan los estándares señalados, logran un merecido sitio.
¿Hacen falta más lugares en la educación superior para que los jóvenes continúen su formación profesional y el ascenso en la pirámide educativa? Desde luego que sí. Se equivocan quienes piensan que las universidades públicas, cada año, simple y llanamente no quieren ofrecer más lugares en sus aulas, para que los nuevos aspirantes ingresen. Para que ello sea posible, primero hace falta aumentar los fondos públicos que destinan cada año, tanto el gobierno federal como las cámaras de diputados de cada estado de la república. Si ello no ocurre, es demagógico decir que habrá educación superior para todos(as).
Las universidades públicas debemos ampliar la cobertura por una razón: ofrecemos la mayor cantidad de lugares para jóvenes de escasos recursos económicos. Actualmente cursan sus estudios de licenciatura o técnico superior (en IES públicas o privadas) 3 millones 915 mil estudiantes. Esta cifra representa 35.4% de la tasa bruta de cobertura entre personas de 19 a 23 años. En otros países de América Latina dicha tasa alcanza 50%. La meta que el gobierno federal estableció para el 2018, fue del 40%. Se podría alcanzar si la financiación aumentara; no hay magia al respecto.
Hace unos días el Rector de la UAEM, Dr. Jorge Olvera García, comentó que un recorte presupuestal a la educación sería fatal para el país. Concuerdo con él. Lamentablemente no se trata de un recorte a los fondos públicos destinados a esta función trascendental para las nuevas generaciones y para el país, sino que si se lograra mantener el mismo monto que se destinó el año pasado para la educación superior, seguiría siendo un severo inconveniente porque antes bien, lo que se debe hacer es aumentar los fondos para: educación, empleo, salud y vivienda.
Las universidades públicas tenemos responsabilidades de amplia resonancia. Entre otras, ampliar la oferta educativa con programas educativos pertinentes y de calidad. También, estar atentos al acontecer social local y global, sin descuidar la calidad interna de nuestro quehacer cotidiano.


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