Agenda municipal – Parte I

Fecha de Publicación: 05/10/2015
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.

Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM

Entraron a la recta final las administraciones de los 125 ayuntamientos del Estado de México. Personal de “confianza”, proveedores a los que les deben y un conjunto de obras, han comenzado a vivir –otra vez, cual castigo de Sísifo—el viacrucis de ver qué pasara con lo suyo, con lo pendiente, con los productos a entregar y con los adeudos por cobrar.

Los presidentes y presidentas municipales que ganaron en la votaciones del pasado mes de julio, están integrando a sus respectivos equipos de trabajo para la tarea de gestión que siempre se contonea como lo mejor y, desde luego, como lo nunca antes visto. Ahora sí, rezan casi todos(as), comenzará el verdadero desarrollo, la cohesión social y el repunte económico por los cuatro puntos cardinales de la demarcación municipal correspondiente. Entonces, mediante una mejor toma de decisiones, estrategias inéditas, proyectos y obras, tanto rezagadas como históricamente reclamadas,  en colonias, barrios y pueblos del municipio, se van a concretar los añejos reclamos de la población y de la ciudadanía.

Son elementos de la cultura política que se mantienen gravitando diferencialmente entre la ciudadanía, como una suerte de bocanada de oxígeno que busca resucitar, reactivar y recuperar la maltrecha esperanza en que algo puede mejorar, a pesar de lo desolador que ha estado el día a día. La gente espera demasiado de quienes llegan a la gestión municipal; por antonomasia el gobierno que está más a la vista y al escrutinio de quienes viven en cada lugar. Pero fallamos al esperar tanto. Herramos al poner nuestras expectativas por muy encima de aquello que es posible, factible o necesario. Veamos por qué.

  1. Algunos problemas añejos, por ejemplo malos o deficientes servicios públicos como: suministro de agua “potable”, drenaje, pavimentación, alumbrado público, depósitos de desechos (basura) –entre los más notables–, pueden requerir tal cantidad de dinero, de acuerdos intermunicipales, con la misma ciudadanía, con la entidad y con la federación, que resulta imposible resolverlos en un plazo que apenas perdura poco menos de tres años.
  1. El arcaico régimen de la cultura política que campea por nuestra historia patria y su hijastra, la tiranía de la estupidez, tiene sedimentada una gruesa capa basada en que “al gobierno” (no importan los tres niveles ni se distinguen ámbitos de responsabilidad) le toca “dar”, poner, regalar o resolver. ¡Desde luego que sí le corresponde resolver y ofrecer las mejores respuestas, o tentativas de ello! Pero el gobierno existe en tanto pacto con la ciudadanía y, hace posible la obra pública a través de nuestros, repito, nuestros, impuestos. Si no pagamos impuestos y cumplimos, no (otra vez, no) podemos exigir. Nos vemos la semana entrante.

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