Arrancadero político

Fecha de Publicación: 12/01/2015
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.

Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM

Este mes de enero, para el calendario político-electoral del presente año, constituye para muchas personas un periodo de especial interés. Los partidos políticos con registro en el estado de México analizan, ponderan, discuten, miden fuerzas propias y externas, para tomar la decisión que les permita postular a sus respectivos aspirantes a cargos de elección popular. Esta vez estarán en juego las 125 presidencias municipales de la entidad, los 40 espacios para contender por diputaciones federales (más seis de representación proporcional) y 45 para tratar de ganar sitio en el Congreso mexiquense.

Cada partido político tendrá que calcular su propia fuerza; en qué medida las alianzas les aportará dividendos en cada caso (municipio o demarcación distrital). Tendrán que pulsar si su candidato/a en turno será un elemento de garantía para salir airosos en la contienda. Como en otros procesos recientes, tendrán que trazar escenarios para el manejo de los grupos y fuerzas políticas internas que –una vez que se dan a conocer los nombres de cada integrante seleccionado/a, suelen hacer gala de rabietas; advertencias sobre posibles bloqueos o redireccionamiento de votos hacia otras personas-partidos. Desde luego, por la cultura política que gravita en el país, puede que algunos aspirantes que no resulten seleccionados por sus correspondientes partidos, hagan gala de “flexibilidad” ideológica para entonces lanzarse a los brazos de otros partidos y, transfiguración mediante, logren ser postulados por los “vecinos de enfrente”. Gajes del oficio que les impone a algunas personas la complicada forma de entender y hacer política.

La semana pasada ya salieron los primeros nombres de posibles aspirantes a los cargos que se pondrán a la consideración de los ciudadanos y ciudadanas el próximo domingo 7 de junio. Los partidos y sus candidatos/as tendrán que tener en cuenta que ahora juega un papel significativo el impacto “transitorio” de aquello que cobra relevancia en el tercer entorno, particularmente en el ámbito de las redes sociales digitales. Twitter, Facebook y YouTube seguirán constituyendo fenómenos que tendrán un peso específico antes de que dé inicio la contienda electoral entre candidatos y partidos; durante el proceso y, desde luego, tanto el día de la jornada como aquellos que sobrevendrán al conteo y publicación de resultados oficiales.

Repuntará estacionalmente el empleo. Regresarán problemas que aquejan a la población. Escucharemos propuestas gastadas y quizá una que otra realista. A quienes se transformen en candidatos/as les sucederá un tiempo lo que al personaje de la película The Truman Show, únicamente entenderán del planteamiento que reza: Omnis pro uno. Cosas de la política.

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