Fecha de Publicación: 02/04/2012
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
El pasado 30 de abril, por fin reiniciaron actividades proselitistas, en busca del segmento de ciudadanos indecisos. Los cuatro han comenzado con ofertas, propuestas y compromisos frente al electorado. El menos vistoso ha sido Gabriel Quadri, que está en el sótano en las intenciones de voto.
En 90 días, los aspirantes tratarán de arribar a los principales sitios de la una larga, anchurosa y empobrecida República Mexicana. Tienen el desafió de visitar las 32 entidades y, como se trata de la búsqueda por los votos, cada uno tratará de hacer más rentable sus recorridos geo-electorales. Por ende, los candidatos y la candidata, dedicarán más tiempo a la entidad Mexiquense, pues hay más de 9 millones de electores; a la capital del país, con casi 7 millones de posibles votantes; a Veracruz y Jalisco, pues cada uno bordea los 5 millones en la lista; les veremos destinar energía para acudir a los estados de Puebla, al católico Guanajuato, a Michoacán y Nuevo León, ya que en cada una de estas radican poco más de 3 millones de electores. Entre estas ocho entidades acumulan poco más de la mitad del electorado; aunque, como es sabido, por lo menos desde 1964 hasta el pasado 2006, en México se promedia 34% de abstencionismo. Claro, no se puede echar al cajón del olvido la elección presidencial de 1988, cuando la abstención alcanzó casi al 53%.
Creo que esta contienda electoral por la silla presidencial, eclipsará las elecciones legislativas (diputaciones federales y senadurías). Adicionalmente, en el caso de nuestra entidad, se moverán las arenas locales, pues tendremos contiendas en los 125 Ayuntamientos. A ver cómo les va a cada uno/a, en su ámbito de adscripción.
Una campaña electoral es un proceso que contiene muchos aspectos. Pero uno de ellos es dual, como alguna ocasión lo escribió Jorge Ibargüengoitia: se trata de propaganda (de oferta) y de investigación. Es decir, “no sólo sirven para difundir las ideas de los candidatos, también permiten a éstos enterarse de los problemas particulares de cada región, grupo, lugar o situación que padecen las personas”.
Lo que usualmente sucede en las campañas electorales es que se intenta hacer ver al candidato o candidata, como la viva encarnación de la Omnipresencia, a través de inventos como: campaña permanente sin de candidato (¿?) y de colocar por todos los sitios físicos y virtuales imaginables la “presencia” del candidato/a. De allí que el internauta se vea asaltado desde que enciende su computadora, a través de la consulta a su correo electrónico, sitios oficiales de los candidatos en la web, YouTube, Twitter, Facebook, páginas personales, radio y prensa digital, spots. El otro pecadillo recurrente en los aspirantes a cargos de elección popular es que pretenden hacerse ver como la palpable personificación de la Omnisciencia, es decir, poseedores/as del conocimiento absoluto y, todavía más, con ideas cristalinas e infalibles para marcar el sendero que resolverá cualesquier problema que vive La Sociedad Mexicana. Vamos, esto sí que es el monumento a la soberbia.


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