Fecha de Publicación: 13/06/2016
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
La semana pasada me ocupé de la Reunión de Alto Nivel llevada a cabo en la ONU, en Nueva York, sobre el VIH, el Sida y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Abordé la primera parte. En la siguiente entrega, desarrollaré las dos partes restantes. Hoy, dos acontecimientos me obligan a dedicarles espacio. El primero, me exige como ciudadano y, el segundo, como académico.
En el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tendrán que realizar un cuidadoso análisis, para decidir qué candidato tendrá su bandera política para buscar los votos necesarios a lo largo y ancho del país, a fin de conservar la Presidencia de México, en las elecciones del 2018. Los resultados de la reciente jornada electoral llevada a cabo en varias entidades del país, dejaron claro que la mayoría de las decisiones y estrategias en tierra, no fueron las más atinadas. Obtuvieron mucho menos de lo pronosticado. El pulso político-electoral que serenamente le tomen al país, será fundamental. He aquí algunos aspectos.
1). Tendrán que considerar tanto el tamaño del padrón electoral que cada entidad tiene, así como la cantidad de sufragios que cada gobernador puede aportar antes, durante y el día de la jornada electoral. Se tratará del voto duro, pero también de aquellos ciudadanos indecisos que, una vez sabiendo quién va por el PRI, sumen (y no resten) a la causa del PRI. 2). La labor de cohesión y de operación que los gobernadores del PRI hayan logrado al interior de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), tendrá su peso relativo. Ahí se fraguan liderazgos, alianzas, distancias y rupturas. 3). Los problemas que se viven en las metrópolis hoy son ineludibles y se requiere de un liderazgo fundado en la experiencia. Tendrán que pensar si se pronuncian por un perfil experimentado, de amplia trayectoria en la vida política, dispuesto a los debates argumentativos y con credenciales académicas o si apuestan por rasgos de otra índole. Con certeza, el Ejecutivo del Estado de México estará en la mesa como una de las cartas del PRI, para dilucidar si él puede hacerles frente –para ganarles– a los dos o tres adversarios(as) procedentes del PAN, del PRD o de Morena.
Hace unos días, representantes de la Iglesia Católica invitaron al Rector de la UAEM a debatir sobre el matrimonio igualitario. I). La UAEM llevó a cabo dos foros en distintos espacios educativos. El debate fue nutrido, abierto, intenso y de altura académica. II). No se puede debatir con quienes únicamente pretenden –en la más absoluta cerrazón—defender una idea anacrónica, basada en la heteronormatividad, que está a años luz de los avances de la ciencia, de los derechos humanos y de la igualdad ante la ley. Entender la diversidad sexual está muy lejos de las creencias religiosas.


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