
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
El próximo mes de noviembre están en juego temas neurálgicos a escala internacional y formas de operar del gobierno estadounidense, cuando la ciudadanía multicultural y multirracial de aquel país, salga (o no salga) a votar por la candidatura de Hillary [Rodham] Clinton o la de Donald Trump.
Entre demócratas y republicanos existen muchos acuerdos en torno a cómo debe seguir la marcha de su país y el gran peso que deben tener en el concierto mundial. Las diferencias, que en algunos temas no son menores, tienen que ver con formas de actuación y con determinados “matices” que terminan siendo más de óptica que de verdadero fondo. Por ejemplo: Aumento o disminución de impuestos; la inmigración; el apoyo a diversos grupos minoritarios; la visión con la que debería revisarse el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la estrategia con la que debería encararse al Estado Islámico. Mucha tela de dónde cortar para que uno u otro partido, construyan sus diferencias frente al electorado.
También está en juego si la ciudadanía seguirá cosechando primicias en lo político-electoral. Con Reagan, en 1981, eligieron a un exactor de cine. En 2001 eligieron al hijo de un expresidente, a George Walker Bush, político y empresario. Los votantes demócratas llevaron a la Casa Blanca, en 2009, al primer presidente afroamericano, con Barack Obama.
El 8 de noviembre, nos harán saber si elegirán Donald Trump, el magnate de hoteles y campos de golf, de ascendencia germano-escocesa, formado en economía, pero mucho más en el negocio per se. Si es así, entenderemos que hay un segmento predominante de la ciudadanía, a la que le seducen las carretadas de coprolalia, la ostentación, el disparate, la bravuconería; a quien cultiva el racismo y quien tiene profundas convicciones patriarcales, machistas y misóginas.
Si ganan los demócratas, también será claro su mensaje. Se sumarán a los pocos, poquísimos países en los que una mujer es jefa de Estado o de Gobierno. Habrán avanzado y vencido parcialmente las resistencias machistas. Entonces Hillary Clinton pasará a la historia como la primera mujer que ganó la contienda por la Casa Blanca de los EEUU. Ése país, se sumaría a Chile, Brasil (hasta hace poco), Alemania, Croacia, Noruega, Lituania, Polonia, Malta, Nepal, Bangladesh, Corea del Sur, Taiwán, Islas Marshall, Mauricio, Liberia y Namibia. Ya veremos. Falta poco.


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