El conocimiento, combustible de la economía

Fecha de Publicación: 01/04/2013
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.

Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM

Hace más de tres décadas, el mundo comenzó registrar una transformación de especial relevancia. Otros agentes comenzaron a ocupar un lugar preponderante en la economía: las universidades, los centros de investigación y las instituciones dedicadas al binomio Investigación + Desarrollo (ID) ¿Consecuencias? El conocimiento, los derechos de propiedad intelectual (DPI) y las patentes, se convirtieron en factores determinantes de lo que se denominó como: Economía del conocimiento. Países como Suecia, EEUU, Reino Unido, Japón, Irlanda, Finlandia, Corea, Alemania y Dinamarca, entre otros, sabían que era indispensable reforzar sus políticas públicas y aumentar la inversión en educación; mejorar la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias básicas y el inglés; ampliar la cobertura en el nivel medio superior y superior; orientar la matrícula hacia las áreas prioritarias (ciencia y tecnología), así como ampliar la vinculación entre universidades y sector productivo. Desde luego, incentivaron el acceso a las computadoras, internet y a la telefonía celular.

Después de esos años de políticas públicas, programas gubernamentales e inversión en educación e investigación científica, lo que podemos observar es que el Índice de Conocimiento (IK, por sus siglas en inglés) es decir, la capacidad de un país para generar, adoptar y difundir el conocimiento, creció notablemente en esas naciones. ¿México? Debido a sus pésimas políticas públicas en la materia y a la escasa inversión en investigación científica, continúa formando parte del grupo de los rezagados.

Otro indicador, un poco más fino y complejo, el Índice de la Economía del Conocimiento (KEI, también por su expresión en idioma inglés), incluye cuatro componentes: 1). Régimen institucional e incentivo económico; traducido en tarifas y barreras no arancelarias, calidad en la regulación y aplicación del Estado de derecho. 2). Educación y recursos humanos; relacionado con la tasa de alfabetización de los adultos; cobertura en secundaria, bachillerato y universidades. 3).  Innovación; pago por derechos de propiedad intelectual (licencias, patentes y software), artículos publicados en revistas científicas y técnicas. 4). Tecnologías de la Información y Comunicación; valoradas a través de las tasas en telefonía fija y celular, número de computadoras por cada mil habitantes y usuarios de internet por cada 10 mil habitantes. El Banco Mundial reportó en 2012 que nuestro país, en el índice KEI, logró un puntaje de 5.07, en escala de cero a diez. Ello nos colocó en la posición número 72, entre un total de 145 países. ¿Hasta cuándo se va a entender que la educación, la investigación científica y el desarrollo tecnológico son fundamentales?

Dejanos tus comentarios

  • Proyectos de Investigación en Familias y Medios de Comunicación

  • Licencia Creative Commons

    Las obras que aquí se publican están protegidas bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

  • Visitas al sitio:

    52.391 visitas

  • Acerca de este Sitio:

    El propósito es difundir y divulgar la ciencia a través del acceso abierto, mediante documentos de investigación y de divulgación, generados por el Dr. Guadarrama Rico. En todos los casos, se hacen las referencias correspondientes a los derechos de autor, coautorías, así como a las fuentes donde originalmente fue editado el material. Este espacio no tiene fines de lucro.