Fecha de Publicación: 23/04/2012
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Supondré que esta columna se ha transformado en una carta dirigida al candidato del PANAL, Gabriel Quadri. He imaginaré que ésta podría llegar a sus manos. Va pues.
Gabriel: Quiero suponer que tú y tu equipo de colaboradores, tienen claro que su competitividad electoral es bajísima, si no es que nula. El partido que te abandera, volteó hacia ti para no quedarse sin el dinero público, sin candidato, y, sin la consabida participación por la campaña presidencial. Tú has expresado en diferentes medios que, para ti, ese 2% que casi alcanzabas hace unos días, ya era muy bueno.
Entiendo que el electorado debe tener varias opciones a la hora de emitir su voto, con relativa independencia de las posibilidades reales de triunfo, pero no es menos cierto que comprendes que muy pocos ciudadanos optarán por cruzar su boleta por el partido de la familia Gordillo (PANAL), aunque hayas tenido la (poca) suerte de representarlos. Lo que me ha llamado la atención es que optaste por lanzar algunas propuestas que realmente acarician la novatez política.
¿Cómo se te ocurrió, entre otras cosas, plantear el libre derecho a la maternidad para que, en su caso, las mujeres puedan decidir sobre su cuerpo y que, antes de la doceava semana de gestación, opten o no, por continuar con un embarazo imprevisto y no deseado? Gabriel, quién te convenció de que estás dirigiéndote a un electorado laico y librepensador, capaz de atender y razonar sobre los avances de la biogenética, la bioética y los Derechos Humanos. Perdiste la brújula, desde luego. ¿Creíste el cuento de que Juárez separó a la Iglesia del Estado? Lee un poco de historia y entérate lo mucho que han escrito y siguen acordando la Iglesia Católica y los gobernantes en éste y en otros países. Estás de cara a ciudadanos globales, pecadores y consumistas, pero católicos, aunque la inmensa mayoría de ellos o ellas ni siquiera haya leído sobre los orígenes de sus creencias espirituales, ni hayan realizado el más pálido esfuerzo por entender cómo funciona el cerebro humano y por qué la gente cree que hay vida post-mortem. Acaso olvidaste que dominicalmente un sector de votantes, acuden a reforzar sus creencias y que tus ideas les asustan; que se santiguan y que muchos pueden decir que eres el diablo disfrazado de candidato ¡Ay… Gabriel!
¿Quién te dijo que era una benéfica idea considerar al complejo segmento de ciudadanos Lésbico-Gay-Bisexual-Travesti (LGBT), mediante asuntos como el derecho a la familia y a la protección social? Sólo puedo suponer que nadie te puso al tanto de que, en promedio, apenas alcanzamos el tercero de secundaria; que después de más de dos siglos de Independencia y de más de 100 años de Revolución, la gente lee menos de tres libros al año; muchos ciudadanos creen en promesas demagógicas; predomina el machismo y el síndrome homofóbico en este país. Perderás votantes por haber planteado estas y otras ideas vanguardistas. Gabriel, no pasarás mucho del 2% de votos que la maestra Gordillo requiere para mantener su registro ante el IFE. ¡Ay Gabriel, te equivocaste de país, de electores y, desde luego, de época!


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