Fecha de Publicación: 18/05/2015
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.

Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM

Las campañas electorales que brincotean en varias entidades del país, aportan, reactivan y generan mutaciones. Como ciudadanía estamos viendo de todo. 1). Propuestas que aluden a diversas problemáticas que aquejan a municipios, entidades federativas y, tanto al poder legislativo como judicial. Éste último no siempre termina de acreditar que se trata de un poder separado del ejecutivo. Demorará aún más este distanciamiento y autonomía, por razones históricas, culturales y porque en muchos asuntos los poderes ejecutivos no están dispuestos a inmolarse en nombre de la “democracia teórica”.

2). Lo que también se ha visto en la era de los hipermedios, son planteamientos que sirven de bandera para que algunos votantes, en su candidez, crean que los/as candidatos/as y sus partidos, ahora sí, resolverán añejas y enmohecidas demandas como: empleo, seguridad pública, vivienda digna, calidad educativa, recreación, justicia, laicidad y acceso a servicios de salud de calidad.

3). Pero nada se compara con las perlas que nos han obsequiado algunos/as candidatos/as. Pretenden connotar que proceden del pueblo y que siempre estarán con la gente más desprotegida. Sin duda, se reconoce la facilidad con la que logran despedir ese tufo a huevo huero; podredumbre irrespirable de aquello en lo que se han transformado algunas campañas electorales.

Nos avientan estribillos, cánticos y videos que –pretendiendo conectar con la cultura popular—hacen uso de los gustos y ritmos más inefables de la cultura mexicana. Ello me hace recordar cuando Vicente Fox y Felipe Calderón, respectivamente, junto con sus respectivos equipos de marketing, les convencieron de asistir a programas de alto rating entre la juventud como “Otro rollo”, conducido por el personaje Ádal Ramones. Entonces, uno y otro candidato panista se codeó de tú a tú con el juvenil, irreverente y con el ahora casi desaparecido conductor de Televisa. Una apuesta de ambos candidatos panistas para hacer una engañifa más a la ciudadanía: que estaban prestos para tratar y a entender a los jóvenes. ¿Qué hicieron por el segmento juvenil durante sus respectivos gobiernos? ¿Cómo y hasta dónde mejoraron las políticas públicas dirigidas a ellos/as? El saldo es, a todas luces, poco y nada digno de presumir.

4). A partidos y candidatos/as les preocupa el desarrollo de sus campañas. La energía de los/as candidatos/as se enfoca en quienes por vez primera intentarán sufragar. Lucharán porque no se avance hacia el voto nulo: una inmolación que nadie quiere. Precisan saber cómo van en la intención de votos. Saben que cuentan con los sufragios que proceden del “voto duro”. Es decir, hagan lo que hagan; gobiernen como gobiernen, una porción ciudadana seguirá votando por su partido.

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