
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
La oferta político-electoral que cada uno de los candidatos y candidata(s) al gobierno del Estado de México habrán de formular para sus respectivas campañas, en cierta medida, está definida. Gravitan asuntos ineludibles y los equipos de asesores al interior de cada partido o coalición tendrán que darle varias vueltas a las respuestas, eslóganes y anuncios, para ver si con ello convencen a los indecisos.
Educación, salud, [des]empleo, [in]seguridad, pobreza y pobreza extrema, vivienda, combate a la corrupción y a la delincuencia organizada, transporte, infraestructura urbana, medio ambiente, desnutrición, obesidad, competitividad, economía estatal y nacional, serán los asuntos obligados o muy cantados con antelación.
Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, quienes busquen la silla en el Estado de México deberán pronunciarse con claridad en torno a la xenofobia que tiene en sus genes «el güerito». Mal harían quienes estarán en campaña por la gubernatura mexiquense si no hacen planteamientos claros que contengan las profundas preocupaciones que tiene mucha gente en el país y en la entidad, acerca de todo aquello que se puede desmoronar y colapsar –de un día para otro– en las personas que tienen a uno o más familiares en los EEUU. No es un asunto menor. La sobrevivencia, economía, patrimonio acumulado y las esperanzas de millones de connacionales y de paisanos por mantener una forma de vida mejor, pende de un hilo no solo muy delgado, sino que esa hebra ahora está desastrosamente expuesta ante las bravuconadas de un presidente como Trump que, ontogenéticamente desconoce límites. Un estúpido con poder no solo hace disparates, sino que los efectos de su forma de pensar y de proceder se multiplican y lastiman a millones de seres humanos.
Detrás de las marchas que dieron cita ayer domingo en varios puntos del país y en la entidad mexiquense, como una suerte de unión nacional, quizá reflejen parte de esa angustia, de esos temores y lesiones que ya están hiriendo vidas con nombre y apellido. Los candidatos y, hasta ahora candidata, en su ofrecimiento político ante la ciudadanía mexiquense, deben saltar el proceso mercadológico, para entender que se trata de un sentimiento de indefensión, de abandono, de orfandad, sin grandes esperanzas. Seguiré…


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