Fecha de Publicación: 04/03/2013
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Como otros acontecimientos del mundo de la política y de las inversiones, comenzó en los noticiarios y, pegadito, en las redes sociales virtuales (Twitter y Facebook, principalmente). Televisión, radio y prensa escrita, más todo aquello que es lo post virtual (pantalla chica, micrófonos y estaciones al aire, diarios digitales y la diáspora que representa Internet) dieron rienda suelta al tema que le incrustaron a la líder sindical del SNTE, Elba Esther Gordillo. ¡Ninguna novedad…! La inmensa mayoría de ungidos/as jerarcas sindicales se enriquecen, a más no calcular, por el sólo hecho de permanecer, poco o largo tiempo, sirviendo al poder en turno.
Que el actual gobierno federal haya tomado cartas en el asunto, ese es otro cantar y otras cuentas pendientes e insondables. ¿Alguien suponía que la profesora Elba Esther Gordillo se dedicaba a mejorar las condiciones de los “trabajadores” de la educación básica o normal? A menos que fuesen familiares, compadres, comadres, amigos/as, beneficiarios/as, aviadores/as u operadores/as, nadie (estando en sus cabales) lo aceptaría sin dejar escapar una sardónica risita. En descargo de la profesora Elba, lo que sucedió, y quizá nadie le avisó o bien, logró convencer, es que dejó de ser funcional al sistema. Más cortito e inocente, todavía, no supieron explicarle de qué iba la Reforma Educativa.
Más allá del sainete que nos han obsequiado tanto la Justicia como la Cultura de la Transparencia, debemos regresar a las tranquilas olas que prodiga la ineludible extensión del tiempo. Reposemos, aunque sea unos momentos porque este mundo está vertiginoso y decrépito. “La Gordillo”, como se le conoce en las filas de las escuelas de preescolar, primarias, secundarias, preparatorias y múltiples programas de las escuelas normales de todo el país, ascendió a la Secretaría General del SNTE, en medio de la crisis que escenificara el profesor rural potosino, pero formado en el Estado de Veracruz, Carlos Jonguitud Barrios. Este líder sindical llegó a los destinos y desatinos) del SNTE en el año 1974. Permaneció poco más de trece años en el poder. Nada nuevo bajo el sol. Los arreglos, el destino, la permanencia y la fortuna quisieron que Gordillo tomara el timón del SNTE en 1988. A diferencia de su antecesor, Carlos Jonguitud, Elba Esther casi duplicó la permanencia de su líder aleccionador. Buenos votos para ella, porque supo cumplimentar su papel en tiempos aciagos.
¿Qué sucederá? No sé. Propongo lo siguiente: La calidad educativa ha estado y estará basada en lo que haga cada profesor/a frente a sus alumnos/as. Carlos o Elba Esther no transforman. La Reforma Educativa será transexenal, si va como dicen. Es pronto para saber de libertades acomodaticias y sindicales. Veremos.


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