Fecha de Publicación: 04/02/2013
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Diversos problemas tenemos en México, qué duda cabe. Uno de ellos tiene que ver con la Diabetes Mellitus tipo 2. Según indicadores de la Secretaría de Salud del gobierno federal, 6.4 millones de personas padecen esta enfermedad. Los efectos son múltiples: daña el corazón, los vasos sanguíneos, atrofia los riñones, se pierde la visión y suele provocar la muerte prematura. La preocupación crece porque no sólo se ha observado un incremento del 30 por ciento de diabéticos, durante los últimos 20 años, sino que ha comenzado a impactar a niños y adolescentes. Si la tendencia no se modifica, para el año 2025 habrá casi 11 millones de personas con este padecimiento.
¿Qué hacer? Varias cosas. Destinar más recursos públicos para que quienes padecen este cuadro reciban un tratamiento oportuno, sistemático y con la mejor tecnología disponible. Concienciar a la población para que no llegue al sobrepeso y/o a la obesidad, pues constituyen parte de la etiología, amen del factor genético (que no es menor). Evitar el sobrepeso o luchar contra la obesidad son procesos verdaderamente mayúsculos. Exige disciplina, una férrea capacidad para desplegar autocontrol en nuestras ingestas diarias; requiere conocimientos acerca de lo que constituye una dieta saludable y suficientemente variada; condiciones materiales, organizativas y económicas para comprar y preparar nuestros platillos; también una clara convicción para aplicar un buen régimen alimentario que se cumpla la mayoría de las ocasiones. Por supuesto, requerimos tiempo, espacios apropiados y seguridad pública, para realizar actividades físicas al aire libre (caminar, trotar o correr, si no son posibles actividades predeportivas, deportivas o recreativas). Con los segmentos infantil y juvenil, el mundo adulto –desde la escuela y la familia—está llamado a realizar una de las acciones más relevantes para la edificación de hábitos y pautas de conducta saludables. Estas acciones corresponden a todas las personas y, desde luego, al sector público.
Sin embargo, es frecuente que cuando se intenta revertir tendencias como la diabetes tipo 2, no estén incluidos ni reconvenidos otros protagonistas. Me refiero a los mega-empresarios de bebidas refrescantes; a quienes producen y venden cantidades descomunales de comida rápida, frituras y golosinas. Dichos personajes se anuncian multi e intermedialmente cada segundo para tratar de conseguir clientes de por vida. También señalo a los dueños de los medios de comunicación, pues lucran con el tiempo y espacio para dar cauce a campañas publicitarias enfocadas a que la gente consuma productos dañinos para su salud ¿Dónde están? Distribuyendo sus productos y presumiendo Responsabilidad Social Empresarial (RSE).


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