Fecha de Publicación: 01/07/2013
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
El pasado 17 de mayo los medios de comunicación y muchas otras organizaciones, abordaron el Día Internacional de Lucha contra la Homofobia. Esa fecha quedó sellada porque en el año 1990, justo un 17 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró del cuadro de enfermedades mentales a la homosexualidad. Esa organización internacional vivió un largo, escabroso y lentísimo proceso para lograr ese acuerdo, a pesar de que desde 1976 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) había eliminado a la homosexualidad del Manual de Estadística y Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM III). Luego, la misma APA ratificaría, a través del DSM IV, que la orientación no heterosexual quedaba fuera del concepto de una enfermedad. Al no constituir un mal, la orientación homoerótica quedó exenta de todo intento de cura; únicamente las enfermedades están sujetas a tratamiento. Aquello que no es padecimiento, se deja en paz. Muy a mi pesar, es complejo –a veces imposible– lograr la transformación en las mentalidades colectivas e individuales, para conectarlas con los avances de la ciencia y de la técnica; es una tarea considerablemente ardua y muchas ocasiones infructuosa porque la triada: ideología, prejuicios y religión echan profundas raíces, aún antes de que aprendamos a leer y a escribir. He allí el poder de la ideología y de la religión.
Los avances logrados en 1976 y luego en 1990 por la OMS, en materia de lo que hoy se reconoce como diversidad sexual, más lo que ha ocurrido durante los últimos 23 años, tienen larga data. El trayecto evolutivo ha estado nutrido de avances pero también de retrocesos. Desde principios del siglo XX, los trabajos de Sigmund Freud (particularmente “Tres Ensayos sobre la Sexualidad”, publicado en 1905) iluminaron a unas cuantas mentes acerca de lo que ocurre con la energía sexual de cada quien y con su objeto del deseo. Los aportes del sexólogo alemán Magnus Hirschfeld, establecieron otros cimientos para entender que la sexualidad es diversa y compleja. Fue el mismo Magnus Hirschfeld quien asesoró el guión de lo que fue la primera película sobre homosexualidad masculina, conocida como “Diferente a los demás” o “No como los demás”, producida y exhibida en 1919. Claro, antes del ascenso del nazismo. También este connotado médico alemán fue pionero al llevar a cabo una intervención quirúrgica para cambiar de sexo (masculino a femenino) a un danés de nombre Einar Mogens Wegener. Casi treinta s tarde, ﷽demho sea de paso, HIrschfeld considerablemente diverso y varibale. la teaños más tarde, Alfred Kinsey construyó una escala sobre orientación sexual entre 1948 y 1953. Les seguirían otros/as estudiosos/as interesados. La ciencia investiga, explica y trata de ampliar el horizonte para comprendernos más y mejor, aunque las resistencias persistan.


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