Fecha de Publicación: 27/08/2012
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
¿Cuándo se considera que inicia la vida de una persona? ¿Cuándo nace? ¿A partir de la concepción? O, como se ha dicho más recientemente ¿A partir de la doceava semana de vida del nuevo producto? Se trata de un debate en el que básicamente priman dos voces enfrentadas. La primera reza que: desde el siguiente nanosegundo en el que el óvulo ha sido fecundado. La segunda voz, desde las ciencias biomédicas, sostiene que sólo puede hablarse de un ser humano a partir de la semana número 12 de embarazo, no antes. El argumento descansa en el hecho de que anterior a dicha semana el proceso de gestación no ha llegado a formar terminaciones nerviosas capaces de registrar sensaciones y, consecuentemente, no hay posibilidades de sufrimiento o registro de dolor en “un ser humano” que aún no es.
Esta discusión ha llevado a que en algunos países se despenalicen causales para autorizar el aborto asistido, siempre y cuando se practique antes de cumplir el tercer mes de gestación. Los de la primera voz, basados en su fe, han conseguido evitar que prosperen iniciativas de ley encaminadas a suspender el proceso de un embarazo no anhelado. Pero no sólo ello, se han opuesto –en nuestro país y en otras latitudes– a que las personas sexualmente activas utilicen, en caso de emergencia, las pastillas del día después; consideran, que dichos fármacos provocan «micro abortos» y que provocan la muerte de un ser humano no nato. A decir de ellos, el uso de esas pastillas constituye un crimen contra ese ser humano, amén de que erosionan los «valores morales».
Afortunadamente en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, no sin dificultades al inicio, se ha logrado que los ministerios o secretarías de salud incluyan la distribución libre del Postinor-2 entre la población sexualmente activa. Países como Chile, Paraguay, México y Perú, vivieron resistencias para tratar de impedir que se aprobara la venta libre del Postinor-2, para evitar el embarazo no esperado, dentro de las primeras 72 horas posteriores a la relación sexual.
Así, cuando se habla de la vida de un ser humano, esa existencia no ha quedado lejos de controversia. Lo que me parece ilustrativo es cómo una gran variedad de temas de trascendencia social y humana se discuten (y muchas veces se imponen) desde la tríada: ideología, religión y política; en vez de abrir el análisis a partir de: ciencia, tecnología y política. En otras palabras, desde una visión laica.
No es casualidad que de las 32 entidades federativas que colorean nuestro país, únicamente en el Distrito Federal se haya logrado despenalizar una causal más que contenía la Ley sobre aborto, a fin de permitir que las mujeres, como todas las personas libres, puedan optar por suspender un embarazo no planeado, si así lo consideran.


Dejanos tus comentarios