Lucha contra el VIH-SIDA. Entre las recetas y la innovación

Fecha de Publicación: 22/09/2014
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.

Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM

Durante los meses de julio, agosto y septiembre se efectuaron tres encuentros de relevancia, en materia de lucha contra el VIH y el SIDA. El primero tuvo lugar en Melbourne, Australia, del 20 al 25 de julio. Se trató de la Conferencia Internacional número 20 de lucha global contra el virus y el síndrome. El segundo fue el XVI Simposio Internacional sobre VIH/SIDA, en la ciudad de México, del 28 al 30 de agosto. Y el tercero tuvo que ver con el Encuentro Nacional de Organizaciones que trabajan en VIH y SIDA, también celebrado en el D.F. Éstas y algunas actividades más forman el eslabón previo para abrir espacio al próximo 1 de diciembre, Día Mundial de Lucha contra el VIH.

A través del CONASIDA se hacen esfuerzos para mantener a raya tanto la incidencia (nuevos casos) como la prevalencia (número de casos existentes en un periodo determinado) de personas portadoras o contagiadas con el virus. La financiación pública tiene diversas puertas. Una, es el sistema de salud del país ya que se debe contar con el personal médico suficiente, los antirretrovirales necesarios y con el sistema de protección y atención (sin discriminación) adecuados, para controlar y evitar la propagación del virus. Otra puerta para tratar de evitar esta epidemia global que aqueja con mayor crudeza a los países pobres y subdesarrollados, ha consistido en la financiación de proyectos que operan las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Dichas instancias participan en nuestro país, mediante esquemas de intervención social, para trabajar con grupos de población en riesgo de adquirir este tipo de virus o de contraer Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Lo que he observado en algunos de estos proyectos que operan las OSC es que los menos tienen un esquema de operación innovador y creativo. Considero que la mayoría de ellos han hallado un atajo para obtener fondos públicos. La receta parece rezar lo siguiente: 1). Identifica y define una población objetivo, en riesgo de ser contagiada con VIH y/o ITS. 2). Capacita, mediante talleres cortos, a una célula de 20, 50 ó 100 personas, para que se conviertan en promotores multiplicadores de medidas de protección entre sus pares. 3). Diseña y distribuye material informativo en papel y a través de la red de redes (Internet), para promover uso de condones masculinos y/o femeninos entre la población sexualmente activa y que forme parte del grupo en riesgo. 4). Anima a la población objetivo para que se realice pruebas rápidas gratuitas para detección de ITS y/o VIH. 5). Reporta las actividades mediante listas de asistencia, fotografías y videos. La transformación efectiva y duradera de las conductas sexuales de riesgo en medidas de protección, aún brillan por su ausencia.

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