Fecha de Publicación: 24/11/2014
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
El 1 de diciembre está reservado para recordar que desde 1981 se libra una batalla mundial para prevenir y controlar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), el sida y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
“Cerremos la brecha”, ha sido el eslogan que puso en marcha la ONUSIDA para que los grupos de la población tomemos las acciones necesarias para evitar que el VIH u otras ITS formen parte de nuestras inquietas vidas.
A través del CENSIDA el gobierno mexicano ha marcado líneas rectoras para que a escala nacional se disminuya la incidencia del VIH, de otras ITS y que la transmisión vertical –de una mujer embarazada hacia su hijo/a- sea eliminada. Para las personas que viven con VIH, el propósito es que reciban tratamiento con los mejores antirretrovirales disponibles y sean tratados de manera digna sin estigmatización ni discriminación para que vivir con VIH no afecte, además, en otros ámbitos de la vida personal, familiar, civil, económica o social.
Una parte de los fondos públicos que se destinan para atender esta problemática llega a diversas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que, mediante proyectos de intervención social, tratan de contribuir a reducir la incidencia y prevalencia del VIH y el sida.
La mayoría de las 111 OSC que este 2014 recibieron fondos públicos para operar este tipo de proyectos descansan en cuatro estrategias: 1) Imparten talleres para hablar de este problema de salud pública y para recordar que la mejor manera de evitar el VIH y otras ITS (dejando de lado a los/as anacoretas) es usando un condón masculino o femenino, en cada encuentro sexual. 2) Forman a líderes que, con la preparación adecuada, intenten convencer a otras personas de su grupo para que usen condón y lubricante a base agua, como medida preventiva y de protección. 3) Distribuyen materiales informativos y de consumo para encuentros sexuales. 4) Realizan ferias en espacios públicos o privados, para lograr mayor alcance entre la población objetivo.
Todo ello se reconoce y valora, pero lamentablemente hay pocas OSC que tienen capacidad para realizar pruebas rápidas para VIH y otras ITS; para canalizar expedita y efectivamente a los servicios de salud, a quienes resultan reactivos y para dar seguimiento profesional a las personas que resulten seropositivas.
Hace falta que otras OSC acrecienten este tipo der servicios, pues se reconoce que existe un número indeterminado de personas que viven con VIH, sin saberlo. Correr el velo para conocer qué condición de salud tenemos (sexual o de otros padecimientos), continúa siendo parte de los más oscuros temores frente a nuestra finitud.


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