
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red FAMECOM
Será hasta el mes de mayo, el día 15, cuando se conmemore el Día Internacional de las Familias. Una iniciativa instituida en el año 1993 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, como en otros aspectos, a nuestro México le gusta marcar diferencia. Por ello, el pasado domingo 2 de marzo se celebró el Día de la Familia. La escisión entre la de alcance internacional y la nuestra, es significativa porque la de hace unas semanas únicamente incluyó a la familia conyugal-nuclear, heterosexual, con hijos propios o adoptados y, de fe católica. La de óptica mundial está llamada a incluir a la diversidad de familias.
Cuando el presidente era el panista Vicente Fox y corrían los últimos meses de su gobierno, el 2 de marzo de 2006, azuzado por sus pares empresarios, por la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar y por el Consejo de la Comunicación, “invitaron” a tan insigne presidente a que, en medio de sus acumulados dislates y ocurrencias silvestres, decretara –cómo no—un día más de festejo, en aras de cultivar la unión y los valores de un tipo de familia.
Los grupos conservadores y de manera particular las religiones, en este caso la católica, tienen una intensa vocación por mantener una forma de ceguera que les impide entender que los cambios en las tipologías de familias mexicanas comenzaron a emerger durante los últimos 30 años del siglo pasado y que se han manifestado en otras culturas desde hace más de media centuria. También, por su hondo prejuicio y desapego a la razón, así como a los aportes de las ciencias, las visiones neoconservadoras desestiman los factores que han provocado que los sistemas familiares se hayan transformado tanto y de formas prácticamente inclasificables para quienes siguen concibiendo el mundo de una manera tan binaria, patriarcal y machista: Hombre-Mujer.
El próximo 15 de mayo, manteniendo una visión plural, democrática y ecuménica deberíamos impulsar la celebración de todas las formas de vida familiar. Lo que debe interesarnos en todas las formas de vida familiar es la unión, la comprensión, el amor, la edificación de virtudes, la convivencia, el desarrollo a escala humana, el cultivo del diálogo en clave de paz para dirimir nuestras diferencias y para seguir viviendo a nuestra manera.


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