Fecha de Publicación: 25/04/2016
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Tiene muchos años encima. Fue producto de la civilización. Ha tenido múltiples rostros; su cuerpo ha variado y continúan mutando. En sus primeros años, cuando apenas “gateaba”, únicamente le podían tener algunas personas que sabían qué hacer con él y de dónde venía. No faltó quién le escondiera o quienes le guardaran cual preciado tesoro.
En varias ocasiones no le tocó ser reproducido a diestra y siniestra. Por ello, le bautizaron “incunable”. Esa peculiar característica le ha llevado a permanecer entre vitrinas de alta seguridad, únicamente para ser contemplado a la distancia, aunque mostrando una pequeña parte de sus intimidades. Quienes conocen su historia, saben que durante varias épocas oscuras padeció en distintos lugares del mundo. Como les sucedió a muchas personas, a él también lo enviaron a la hoguera cientos de miles de veces; infundía temor por lo que contenía su cuerpo y, con sólo mirarle detenidamente, podía aconsejar ideas agitadoras o llenas de luz transformadora. También solía (y lo sigue haciendo) despertar conciencias adormecidas y es proclive a mostrar que existen otras maneras de existir, tanto mejores como peores a las que tenemos.
Entre otras cualidades, a quien le brinda su atención, su esfuerzo y esmero, le puede hacer comprender, distinguir, diferenciar, mirar a fondo y con agudeza. Cuando se relaciona fuertemente con quien le tiene en sus manos, puede hacer que esa persona viaje años atrás o hacia el futuro, en el espacio; puede llevar a entender temas diversos, así como otras culturas pretéritas, actuales o diferentes. Vamos, un tipazo al que si le sabe atender y se le dedica horas de trabajo, da de sí, en directa proporción al tiempo que se le consagra. Como todo en la vida: ¿Entrega, atención, calidez, disciplina y esmero? Cosechamos los merecidos resultados.
Dada su longevidad, a nuestro festejado le ha tocado vivir esta época, caracterizada por el esnobismo, la mercadotecnia y la cancerígena simulación. Por ejemplo: Hay quienes hablan de él, pero pocas veces o ninguna han tenido encuentro alguno. Otros individuos –verdaderamente esnobs– le tienen como perpetuo invitado en sus casas o en sus oficinas, pero lo dejan eternamente encerrado. Es cierto: en tanto huésped, lo han puesto en algún sitio para que luzca y quienes le vean concluyan que es un asiduo visitante y que se lleva maravillosamente con quienes le tienen cerca; pero nuestro homenajeado sabe que jamás le han dirigido la más mísera o idílica curiosidad. Una descortesía, a todas luces. Cada fin de año, en sus múltiples nichos, escucha renovadas promesas de acercamiento y de importancia, pero la mayoría de las ocasiones es lanzado a las mazmorras del olvido. Antier, 23 de abril, no. ¡Feliz cumpleaños, querido Libro!


María ,
emotivo mensaje y en muchas líneas lamentablemente «real» agradezco volver a recibir esta columna… quedó en el vacío por algunos meses, en tanto se actualizaba el sitio – y comienzo a recibir de nuevo la página. nuevamente mil gracias!