¿Ciertos consumos? A una sola cuenta

Fecha de Publicación: 25/02/2013
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.

Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM

Por qué sigue sin materializarse la libre competencia en los servicios de telefonía fija y celular? Según los términos dictados por la política neoliberal, en materia de timón de la economía, el Estado debe reducirse a su mínima expresión; de ahí la venta sistemática de empresas paraestatales (como el caso de Teléfonos de México, en 1990) para colocarlas en manos del sector privado. También se han firmado pactos y acuerdos comerciales regionales y multinacionales, a fin de incentivar la inversión extranjera. Otro precepto neoliberal es que cada persona es libre de comprar lo que desea, y endeudarse como mejor le plazca, porque pulula una mega oferta de productos, bienes y servicios, casi infinitos, gracias a la “libre competencia” empresarial. Dichos productos no sólo se colocan en lugares autorizados, también están en muchos sitios de internet, a través del telemercadeo y en la publicidad posmediática. Pero como el dinero es escaso en amplios segmentos, los gobiernos han permitido la propagación de una compleja red de productos pirata, que están a la vista de todos, para poder convocar al consumo entre quienes ganan poco o casi nada, o entre quienes rayan en la marginación. El nuevo capitalismo continúa su voracidad y no dejará a ningún pobre sin consumo de artefactos ni de servicios, por ineficientes, caros o frívolos que sean. Todas las personas traemos un diablillo consumidor que se forja en el tejido social, en la época y lugar donde nacemos.

Lo que ha quedado después de 23 años de la privatización de TELMEX, de libre competencia, del adelgazamiento del Estado y de creciente consumismo, es que en la práctica hay monopolio en telefonía celular y fija y en otros temas. Carlos Slim Helú no sólo domina en este ámbito; también está en diversos aspectos de nuestra vida diaria. Su extensísimo poder económico y político han provocado que muchas acciones que realizamos a diario tengan que ver con sus ganancias. Pueden comenzar desde el desayuno; tomando café en la mañana, tarde o noche; degustando un chocolate o un pastelillo; mientras vemos un partido de futbol en el que participan los equipos de León o de Pachuca; comprando un paquete de hojas de papel; adquiriendo un calendario; en la compra de una llanta de auto; en el pago por servicio de hospedaje; al comprar en una tienda departamental; en la adquisición de un boleto de avión; leyendo noticias en el New York Times; en el pago de un seguro de vida; en la carretera o el puente por el que transitamos; incluso, fumando determinada marca de cigarrillo. Con esto y más tiene que ver, a través de sus variadas empresas, uno de los hombres más ricos del mundo. Nosotros, somos sus consumidores, pero no sólo de telefonía, sino de un estilo de vida que abona a una sola cuenta.

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