Fecha de Publicación: 14/05/2012
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Estudiantes de educación básica con acceso a una computadora personal y al internet? Desde luego que sí. Con distintos resultados, hemos tenido experiencias tanto en el país como en las entidades federativas. Hasta hora, lo que ha predominado ha sido el enfoque de “cierre de brechas”, es decir, creer que basta con dar computadoras y con ampliar la cobertura de internet en escuelas, hogares y en sitios públicos, para solucionar el asunto. La limitante de esta perspectiva es que no permite cumplir los propósitos sustantivos que se anuncian. Una muestra: con el foxismo se pensó que con “Enciclomedia”, estudiantes, profesores y planteles educativos podían dar el anhelado salto a la alfabetización digital y, con ello, formar parte de la sociedad del conocimiento ¿Resultados? Arribo a las aulas de: artefactos y software; algunos talleres de capacitación impartidos al sector docente, aunque mal, tarde y nunca; ausencia de mantenimiento, con la obsolescencia respectiva. En otros casos, utilización de estos recursos con el método ensayo y error. Finalmente, el abandono de tan sonado proyecto.
El pasado mes de marzo, el presidente Calderón puso en marcha el programa “CompuApoyo”, a fin de otorgar mil pesos a las familias, para que –si lo desean– se endeuden hasta por 6,500 pesos, para adquirir la anhelada computadora para sus hijos. Además, con el programa, tendrán acceso a un paquete de 99 pesos mensuales para contar con acceso a internet desde sus hogares. De esa manera, se cree que por arte de magia se abrirá el acceso al conocimiento y que mejoraremos en calidad educativa. Se ha pasado por alto que internet no fue diseñado ni ha crecido con propósitos de orden educativo o escolar. Para aprovechar internet, se requiere desarrollar y contar con software educativo e interactivo, capaz de aprovechar selectiva y cuidadosamente la megainformación que circula y crece en la red de redes.
Convendría revisar las experiencias (complejas y mejor planeadas) que han mostrado países como: Uruguay, España, Brasil y Chile. Para diseñar proyectos en comunidades rurales e indígenas, al próximo titular de la SEP le vendrá bien analizar los avances logrados en proyectos como: Enlace Quiche, Guatemala; Red de Desarrollo Sostenible, Nicaragua; Colnodo, Colombia; Cerro Navia, Chile y ChasquiNet, Ecuador, sólo por mencionar algunos. Pero, nada de copias o de intentar trasladar experiencias sin las correspondientes adaptaciones e innovaciones que requiere un país como el nuestro, en tamaño de matrícula; con docentes de distintas generaciones o, nuestra distribución geográfica. También considerar la fuerza opositora del SNTE y la esclerosis educativa que exhibe desde hace décadas, aunque paradójicamente, goce de cabal salud.


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