Fecha de Publicación: 06/05/2013
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Vivir en la era de la información, del acceso al internet 2.0 y 3.0, no basta para que las personas o los grupos sociales formemos parte de la sociedad del conocimiento. Si bien en la mayor parte del mundo galopan vientos en los que se habla de la mega-información que segundo a segundo crece, no es menos cierto que el uso de la red todavía tiene una agenda abultada. Mientras en los países que forman la región de Norteamérica la penetración de internet llega al 78.6% de su población, en América Latina y el Caribe, apenas alcanzamos el 43%. Estas cifras fueron reportadas en junio de 2012 en Internet World Stats. Según esta misma fuente, nuestro país reportaba el año pasado, 37% de penetración de internet. Preocupa que mantengamos un porcentaje considerablemente inferior al que reportan países como: Argentina (67%); Chile (59.2%); Uruguay (56.1%) y, Colombia (55.9), entre otros. Aquí se trata de un labor que debería hacer el Estado Mexicano y no solamente dejarlo al libre arbitrio de los empresarios que lucran con el acceso a la computadoras y al internet.
¿Qué representa el acceso a la red de redes? Las personas tenemos distintos conocimientos, habilidades y capacidades para hacer búsquedas pertinentes y efectivas en el universo inabarcable que representan las más de 13,990 millones de páginas que habitan en la web; pero, además, aumentan segundo a segundo. Ante esa mega-información, muchos/as internautas regularmente se pierden y terminan en otras tareas nos planeadas. Otro problema a considerar es que, de ese total de sitios, prácticamente 27 de cada cien páginas, las vamos a encontrar en idioma inglés y otras 24 estarán en Chino (me refiero al idioma, no a su complejidad). Únicamente ocho de cada cien páginas colocadas en internet estarán publicadas en español. De aquí la enorme relevancia que tiene el sistema educativo de México, para que desde el preescolar hasta los estudios superiores, se cultive –de manera efectiva– el aprendizaje de una lengua extranjera, en este caso, con prioridad en el idioma inglés.
El acceso a internet potencia una gran cantidad de capacidades; permite incentivar áreas para el auto-aprendizaje; abre nichos para emprender negocios, empresas o proyectos inéditos; se pueden crear y ampliar redes de colaboración para el trabajo y para el estudio; permite planear de mejor manera un amplio espectro de actividades; brinda la oportunidad para localizar, leer, escuchar y apreciar un cúmulo de materiales que de otra manera serían inaccesibles. Esto y más es internet; el entorno por donde circula muchísima información, pero hay que saberla localizar y, en otros casos, producir. Para convertirla en conocimiento, es necesario leerla, esforzarse en comprenderla y ponerla en práctica.


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