Fecha de Publicación: 17/09/2012
Esta columna fue publicada en el periódico Milenio Estado de México.
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red Iberoamericana de Investigación FAMECOM
Este año 2012 se presentó el 8o estudio de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI). La información procede de un cuestionario online que respondieron 2329 usuarios ¿Qué tenemos? Poco más de 40 millones de usuarios. En 2005, había 17 millones de internautas; apenas hemos duplicado el número en 8 años. Vamos despacio. ¿Razones? Varias. Ausencia de una política pública, capaz de articular programas educativos y de capacitación para una alfabetización digital para que las personas transformen el acceso a la información en conocimiento. Ello, de la mano de bajas inversiones que impiden tener un mayor número de puntos de acceso gratuitos en todo el territorio nacional, con banda ancha para el tráfico que exige la 2.0 y la emergente 3.0. Desde luego, ello no sería posible sin la reducción de lo que pagamos por tener acceso a internet. Somos uno de los países en el que más cuesta contar con la red de redes.
Para quienes creen que 40 millones de internautas en México es una cifra digna de presumir, les comento que no es así. Los números, sin punto de referencia o comparaciones, usualmente oscurecen la realidad y deslumbran a las personas anuméricas. Hoy sumamos poco más de 115 millones de habitantes, es decir, cerca de 75 millones de personas no cuentan con acceso a internet. En los países desarrollados, 70 de cada 100 habitantes tienen internet. Países como Dinamarca, Noruega, Suecia, Luxemburgo, Islandia, Holanda y Corea, disponen de internet desde los hogares, en más del 80% de los casos; todo ello, contra nuestro blandengue 34%.
El acceso a internet ya no sólo se hace mediante la computadora personal o la laptop, sino que un segmento de los usuarios ingresan a través de los teléfonos inteligentes (smartphones), pero eso lo hacen personas de estratos medios y altos. Cada día estamos más conectados a la triple web ¿Por qué deciden incursionar en la web? El estudio indica que 29% para buscar información; 28% para usar el correo electrónico; 17% para participar en las redes sociales virtuales y/o para videojugar.
¿Qué hacemos con internet? Fundamentalmente 5 actividades concomitantes: enviar y recibir correos electrónicos; ingresar a redes sociales digitales (Facebook y Tuiter); buscar información y, enviar y recibir mensajes instantáneos. Es decir, el eje central es la interacción a través de mensajes efímeros. Podríamos considerar que no vamos tan mal porque “buscamos información”. Pero en la mayoría de los casos, dicha pesquisa gira alrededor de noticias, espectáculos, cotilleo, chistes y páginas de humor. Internet nos está cambiando. Como lo anotó Nicholas Carr, surge una nueva “mente que quiere y necesita recibir y diseminar información en estallidos cortos, descordinados y, cuanto más rápido, mejor”.


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