Año de Publicación: 2008
Pasada la primera mitad de la década de los setenta, en la mayor parte de las poblaciones urbanas de América Latina, ya se había enraizado en las jóvenes generaciones de entonces, una clara convicción de que se debían tener pocos hijos, para darles mucho. Una gran cantidad de pequeñas ciudades mudaron hacia la constitución de megalópolis; otras tantas localidades pasaron de semirrurales a ciudades medias y zonas metropolitanas y otras más, de rurales a semiurbanas.
La incursión de las mujeres, tanto a la educación como al empleo, trajo consigo importantes avances en el desarrollo social y económico, pues la visión del mundo al fin se edificaba con una doble mirada y empezaba a dejar a la zaga la otrora visión androcéntrica del mundo.


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