Recientemente Mark Rutte, primer ministro holandés, dijo que las medidas sanitarias en el mundo se están tomando con apenas el cinco por ciento de la información científica. Nada más nos falta 95 % de conocimiento al respecto. Hay que esperar un poco. El problema es que la posmodernidad ha sido implacable, malcriada y voraz; quiere resultados ahora; si se pueden tener para ayer, mejor. Retahílas maquinales de política.
Cada gobierno-partido-coalición, en su respectivo país, se siente en las mazmorras ante una pandemia nanométrica. Ningún país la resolverá a corto plazo. Tendremos que producir callosidades hasta aprender a convivir-morir con el SARS-CoV-2. Si a escala global no lo hacemos, sobrevendrá el colapso económico, mayor hambruna y desorden mundial. Tal escenario, no lo va a permitir el pos-capitalismo. El nervudo dinero, que circula globalmente, hallará la manera de “convencernos” que es mejor arriesgar lo que sea, con tal de evitar pérdidas económicas. ¡Mire por dónde vendrá la audaz solución!
Seguiré…



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