
Luis Alfonso Guadarrama Rico
Coordinador Ejecutivo de la Red FAMECOM
En esta materia, programas de impulso a la lectura han surgido con cierta regularidad. Una vez que se anuncian y se da el banderazo, el proceso y los resultados devotamente se perderán para acrecentar la cultura de la improvisación y el abandono de la evaluación, por más “rendición de cuentas” que durante los últimos años se escuchen o se lean en cascada.
¿Por qué no, simple y llanamente, cuando se pone en marcha una acción de esta relevancia sociocultural, se anuncia que se trata de un programa piloto; de un experimento educativo; de un conjunto de acciones cuidadosamente planeadas para ver qué tanto se avanza en esta ocasión? Mi punto de vista es que no se hace porque eso sería poner a la intemperie la humildad, la duda o cierta dosis de desconocimiento, y eso no va con quienes se erigen como autores de una “gran cruzada” como esa.
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En el ámbito educativo se ha evitado el uso de expresiones como: ensayar, probar, sondear, poner a prueba, como si tales ideas fuesen las más abominables. ¿Qué sería de las ciencias biomédicas, de la ingeniería, de la física, de la computación, de la genética, de las nanotecnologías y de los avances en muchos órdenes, sin la experimentación? Los modelos o sistemas pedagógicos exitosos han surgido porque se han evaluado en sí mismos y comparado con otros.
¿Por qué en los procesos de enseñanza-aprendizaje que operamos en las aulas cuesta tanto trabajo, por un lado, contar con estudios detallados y oportunos y, por otro, poner a la vista el modelo o programa en el que confiamos teórica y metodológicamente para generar los resultados anhelados? ¿Por qué no se miden y evalúan las distancias entre lo esperado y aquello que se logró con determinado programa de impulso a…? Varios factores provocan dicha situación. Me parece que por ahora se pueden enunciar cuatro: 1). Resistencia al diagnóstico; en educación la gente cree saber mucho porque ha acumulado experiencia, pero no se cuenta con información válida, confiable y sistematizada; 2). Se carece del diseño exhaustivo de aquello en lo que se confía; 3). La operación es asistemática e incontrolada y caduca en los albores del sexto año, si vive tanto y, 4). La evaluación de proceso y de resultados brillan por su ausencia, sin saber qué sucedió con el programa. Seguiré…


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